09 enero, 2009

No. Ahora, lo único que tenía sentido era un 100 Pipers on the rocks.
Qué ironía: toda una maestra de escuela medio borracha por culpa de una depre. Pero hacía tiempo que decidió dejar el helado de chocolate.
Sí, definitivamente era hora de llamarle, tocaba noche bohemia, como la llamaba. Cogió el móvil y marcó el teléfono de Silvano.
- ¿Silvano? Sí, soy Marta. Oye, que había pensado que te vengas a casa. ¿Media hora está bien? No, sólo lo de siempre... Algo de whisky, ya sabes... Hasta ahora.

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