16 enero, 2009

-Manda huevos Manu, ¿no se supone que habíamos quedado a las 8? Uno luego no quiere acabar cenando a medianoche que he quedado con Isa y lo sabes...
-Ya hombre ya, es que esto está chungo de aparcamiento... -alegó rápidamente mientras se le acercaba- ¿Qué te cuentas tío? ¿Algo nuevo? -se chocaron las manos y entraron en el gimnasio. Al entrar, el volumen de la música les obligó a reiniciar la conversación medio gritando.
- Pues bueno... -empezó Pedro- Por cierto, antes de nada: ¿Cardio y brazos?
- Vale.
- Pues nada, nada en especial... En el trabajo bien, bueno, diciendo bien digo que no me ha ido mal ni nada, pero sabes que estamos liados con ese proyecto de los huevos y bueno, pues eso…

- Vamos, casi lo mismo de ayer. ¿Y eso que me comentaste de Isa y tal…. En qué quedó la cosa?

- Bueno, pues eso, sigue picada por lo de la semana pasada pero me está medio perdonando, por eso no quiero llegar tarde…

- Desde luego Pedro… ¿A quién se le ocurre quedar con Lucía?

- Pues mira, no sé, lo nuestro terminó hace mucho y lo tengo bastante claro, es más, es Isa la que tiene demasiados celos, nunca he dado muestras de que me interese…

- Sabes de sobra que eso es lo de menos. Ella puede tener 50 ex, todos gilipollas por cierto, pero si tú tienes una ¡ay de ti! Te lo estará perdonando siempre, ¿sabes lo que te digo?

- Sí, ya sé joder, ¿¿pero qué quieres que le diga?? Parece que tú lo sepas todo…

- Hombre, tampoco es eso, pero… espera, me está sonando el móvil.

Miró con cierto apuro el teléfono, puso cara de concentración. Momentos después contestó con acento argentino:

- ¿Aló? Ah ¡Maaarta! –Pedro no salía de su asombro –Sí, chévere…Media hora, ¿no? Muy bien… Hasta luego…

Colgó la llamada y metió el móvil en la bolsa de deporte. Pasado un rato se dio cuenta de que Pedro lo miraba fijamente.

- ¿Qué?- Saltó Manu con ingenuidad mal fingida- ¿Eso? Es mi nuevo experimento. Se llama Marta, una tía que está bastante cachonda que conocí el mes pasado… Para ella soy argentino, me llamo Silvano y estudio psicopedagogía.

- Pffff…

- Vamos hombre, nunca falla el rollo de chico comprometido. Pruébalo, de verdad.

- Sabes de sobra que no. Cabrón, ¿¿me vas a dejar aquí tirado cuando no llevamos ni cinco minutos??

- Tío, el deber es el deber. - Inclinó la cabeza, y una mirada cómplice transmitió lo que quedaba de mensaje- Míralo así: no vas a llegar tarde con Isa ¡Hasta luego!

- Será mamón. En fin…

Pedro miró el contador de calorías de la máquina. 32.

- Vamos al lío…

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