16 abril, 2009
13 abril, 2009
Castillo de hormigón y vidrio
Mientras pensaba todo esto un hombre, vestido con traje gris de raya diplomática, contemplaba el paisaje urbano al tiempo que removía distraídamente los últimos posos de su aguado chivas.
Se recreaba en la seguridad de su trono de cuero en contraste con la hostilidad gris y sucia de una sociedad a mitad de milenio. Resultaba bastante gratificante asumir cómo en este ambiente generalizado de desencanto, no sólo compartía el pesimismo hacia la condición humana en general, sino que se empeñaba en que este pensamiento estuviera en mente de todos. Bien es cierto que haría unos 600 años se abolió la esclavitud, la mujer ya tiene sus derechos y todo eso. Ya no había lo que se decía: "tercer mundo", y bueno, el tema de las guerras no estaba superado, pero se mira a otro lado y punto, como se ha hecho siempre. A pesar de todo esto, si un hombre conoce la ley como es debido (incluidas sus flaquezas, claro está) y conoce a la gente adecuada, todavía podía conservar esas parcelas de poder hace tanto arrancadas por esos hipócritas filántropos que han tenido la desgracia de infestar nuestra historia. Una industria, una empresa no se levanta sólo con el sudor de la frente y siempre hacen falta algunos empujones.
En el fondo, sabía que lo que hacía estaba bien. Creaba puestos de trabajo. Ayudaba al desarrollo de una España en expansión. Mucha gente le debía estas y otras cosas.
- Señor Díaz de Igualada (apellido compuesto previo pago de su importe), reunión de directivos en cinco minutos -dijo una voz femenina, aséptica pero dulce, desde la puerta del despacho-.
Apuró el último trago, se levantó pesadamente de su butaca y se cerró un botón de la chaqueta. En el fondo, había que ser serio en los negocios, por más que las reuniones fueran un montaje. Retomando el hilo de sus pensamientos se dirigió a la sala de juntas... Desde luego, y la prensa esta de mierda tiene que opinar de todo. Menudo incordio. Me dicen corrupto, falso, descarado... ¡qué se habrán creído! ¡Si son ellos los que la mitad de los días tienen que corregir sus falacias, y sólo porque la ley los obliga! Yo nunca he dicho que sea monja. Nunca he prometido nada...
Sigue con este pensar autocomplaciente cuando llega a una habitación con unos veinte hombres vestidos de forma parecida a él, con papeles encima de la mesa y alguno que otro fumando. Se sienta en la presidencia. De haberle pillado en su juventud se habría percatado de alguna mirada cómplice, pero con el tiempo bajó la guardia. Demasiado.
- Bueno, ¿a qué viene la reunión de hoy, si se puede saber?
El joven que estaba sentado justo en frente de él sondea su alrededor en busca de apoyo. Mientras que unos desvían la mirada con cierto nerviosismo, otros lo miran fijamente y asintiendo. Uno de ellos, particularmente imponente, realiza un gesto de conformidad. Entonces el joven se echa hacia adelante y anuncia:
- Estás fuera, Díaz. Tienes todas tus cosas en la puerta, ya sabes, el maletín y poco más, espero que no seas muy sentimental. Ha sido por unanimidad, no por nada personal.
- ¿Queeeeeeeeeeee?
25 enero, 2009
24 enero, 2009
Pasó por el paqui que había bajo su casa, tomó la botella de White Label, y aun le quedaba hacer una parada más, por la casa del Chunguito. ... No pareceis sorprendidos ni asustados, eso es que no le conoceis. El Chunguito, hijo de la Chunga, era camello y maleante bien conocido por el barrio de Pedro, aun no ha salido en callejeros pero no faltará mucho tampoco. Vive en casa de sus padres, de lo que vende y lo que roba, y su novia esta muy buena.
Pedro no le temía, era del barrio, de su edad, habían crecido juntos y además era cliente esporadico, así que pasa pasa Petete, pasa a mi cuarto que mi madre ta sobando aun en donde la tele.
- ¿Tienes más de lo que me pasaste el sabado por la noche?
- Jajajaja, ¿más? ¿Pero si con lo que te pasé todavía te la tendrías que estar zumbando! ¿No te lo tomarías tu no?
- Pues entre que le eché de más, y que se me cayó el resto por nervios, no me queda más. Eso sí, mano de santo, la tía no se acordaba ni de que hubiera estado en la discoteca al día siguiente. Y una más en mi lista ;)
- Toma, con ésto tienes para dos más, son treinta pavos.
- ¿Treinta pavos? ¿Serás cabrón?
- ¡Si quieres inviertelos en media puta! ¡Que son dos noches de polvos continuados coño! ¡A mi no me regatees!
- Tio, que no llevo, llevo solo 20 euros que acabo de sacar.
- Pos aquí tienes, una dosis, una noche, 20 euros que me lo quitan de las manos...
Con la ligera sensación de haber sido timado, y sin posibilidad de retorno al statu quo anterior, mejor salir de ahí con una dosis que con ninguna. Ta luego que tengo que mojar.
16 enero, 2009
-Manda huevos Manu, ¿no se supone que habíamos quedado a las 8? Uno luego no quiere acabar cenando a medianoche que he quedado con Isa y lo sabes...
-Ya hombre ya, es que esto está chungo de aparcamiento... -alegó rápidamente mientras se le acercaba- ¿Qué te cuentas tío? ¿Algo nuevo? -se chocaron las manos y entraron en el gimnasio. Al entrar, el volumen de la música les obligó a reiniciar la conversación medio gritando.
- Pues bueno... -empezó Pedro- Por cierto, antes de nada: ¿Cardio y brazos?
- Vale.
- Pues nada, nada en especial... En el trabajo bien, bueno, diciendo bien digo que no me ha ido mal ni nada, pero sabes que estamos liados con ese proyecto de los huevos y bueno, pues eso…
- Vamos, casi lo mismo de ayer. ¿Y eso que me comentaste de Isa y tal…. En qué quedó la cosa?
- Bueno, pues eso, sigue picada por lo de la semana pasada pero me está medio perdonando, por eso no quiero llegar tarde…
- Desde luego Pedro… ¿A quién se le ocurre quedar con Lucía?
- Pues mira, no sé, lo nuestro terminó hace mucho y lo tengo bastante claro, es más, es Isa la que tiene demasiados celos, nunca he dado muestras de que me interese…
- Sabes de sobra que eso es lo de menos. Ella puede tener 50 ex, todos gilipollas por cierto, pero si tú tienes una ¡ay de ti! Te lo estará perdonando siempre, ¿sabes lo que te digo?
- Sí, ya sé joder, ¿¿pero qué quieres que le diga?? Parece que tú lo sepas todo…
- Hombre, tampoco es eso, pero… espera, me está sonando el móvil.
Miró con cierto apuro el teléfono, puso cara de concentración. Momentos después contestó con acento argentino:
- ¿Aló? Ah ¡Maaarta! –Pedro no salía de su asombro –Sí, chévere…Media hora, ¿no? Muy bien… Hasta luego…
Colgó la llamada y metió el móvil en la bolsa de deporte. Pasado un rato se dio cuenta de que Pedro lo miraba fijamente.
- ¿Qué?- Saltó Manu con ingenuidad mal fingida- ¿Eso? Es mi nuevo experimento. Se llama Marta, una tía que está bastante cachonda que conocí el mes pasado… Para ella soy argentino, me llamo Silvano y estudio psicopedagogía.
- Pffff…
- Vamos hombre, nunca falla el rollo de chico comprometido. Pruébalo, de verdad.
- Sabes de sobra que no. Cabrón, ¿¿me vas a dejar aquí tirado cuando no llevamos ni cinco minutos??
- Tío, el deber es el deber. - Inclinó la cabeza, y una mirada cómplice transmitió lo que quedaba de mensaje- Míralo así: no vas a llegar tarde con Isa ¡Hasta luego!
- Será mamón. En fin…
Pedro miró el contador de calorías de la máquina. 32.
- Vamos al lío…
16 de Enero de 2009
Puntual como el mejor de los perros falderos, y cumplidor como un marido (antes de saber lo que realmente significa ser un marido), trajo no una, sino dos botellas de lucidez color whisky. Pobre diablo, piensa que algun día pasaré por el haro. Jajajaja.
La noche pasó sin hacer demasiado ruido, la idea no aparecía y la vista se nublaba con las horas. Gracias Silvano, este sabado en tu casa para tomar cafe. Silvano vistió sus ojos con unas RayBan y salió sonriendo a una mañana que le abrazaba. Su nuevo futuro por fin había comenzado.
09 enero, 2009
Qué ironía: toda una maestra de escuela medio borracha por culpa de una depre. Pero hacía tiempo que decidió dejar el helado de chocolate.
Sí, definitivamente era hora de llamarle, tocaba noche bohemia, como la llamaba. Cogió el móvil y marcó el teléfono de Silvano.
- ¿Silvano? Sí, soy Marta. Oye, que había pensado que te vengas a casa. ¿Media hora está bien? No, sólo lo de siempre... Algo de whisky, ya sabes... Hasta ahora.
07 enero, 2009
Entró en la cocina y se preparó un café de sobre, y mientras lo removía pensaba en su ingenuidad al creer que en unos meses ya se le habría ocurrido alguna historia que publicar con la que popularizarse y abrirse paso en las librerías... Sueños de juventud. En noches de bajón como ésta se le antojaba que hasta otra idea feliz como la echada por tierra por aquel maldito checo, lo único que le quedaba... (to be continued)
06 enero, 2009
Enero 2009: La segunda edad de Marta
No hacía falta que Marta leyera más. Sólo había pedido a sus alumnos una redacción sobre sus padres, y que sus padres no les ayudaran, y aquí teníamos el maravilloso trabajo de Juanjo Ruiperez, hijo de Esteban Ruiperez, no muy conocido Filosofo, ni muy conocido divorciado, pero lo suficiente como para que cantara demasiado. Apartó las hojas y se reclinó en el sofá para descansar la vista. Por más que le guste ser profesora de primaria, es agotador.
Cualquiera se ponía ahora a escribir. Su portatil llevaba cerrado más de dos semanas. Un cuaderno garabateado con dibujos e ideas abortadas a tiempo llevaba cerrado mucho mas tiempo. Que hubiera encontrado su mejor idea escrita en un libro editado antes de que ella hubiera nacido le molestó, y no poco, pero su precoz madurez le permitía no perder el control en situaciones de rabia histérica.