Sí, en momentos así, un paseo a caballo podría ser la solución.
Le ayudaba a relajarse. No tenía que ser él el que tomase las decisiones, tal era su compenetración con su yegua. Simplemente dejarse llevar...
No es una sensación común la de no pensar y permitir que el trabajo lo haga otro y todo esto con una confianza total en lo satisfactorio del resultado. Simplemente dejarse llevar...
En su mente sólo la sensación de relajación equiparable únicamente al sonido del piano de Michelle. Un viaje por los mares de calma que sólo una mente realmente ajetreada sabe apreciar en su justa medida. Simplemente dejarse llevar...
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